Siento el aire. Tu música me transporta al mar, y estoy ahí, sentada-flotando-meciéndome lentamente en tu melodía, y los caracoles muertos brillan , húmedos, en la arena.
Mis pies sienten cada grano, cada cristal y me voy antes,mucho antes, cuando eran piedras enormes. Quién sabe cuánta agua, cuánto viento hubo en el medio. Y ahora esto. Y ahora un canto de mujer me llama, me duerme, me dice...
Respiro. Acá ya estuve. Todo me prepara para el salto (notamental: algo totalmente parafraseable entre signos de pregunta)
Nadá Canela, nadá que no hay nada.
Cuando te espero y no llegas, hay nada.
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