viernes, abril 18, 2014

negro

Nos preparamos. En las penumbras, piernitas chuecas pero fuertes sostienen a su compañero de teclas. Bandoneón, alma hecha instrumento. Fueye que refunfuña en el intento de dar con las notas exactas. Lento. Prueba. Error y acierto y ¡de pronto! Ella. Tan hermosa. Un antes y un después en quien los oiga, a él tocando, a ella siendo. El cénit de una tragedia, el clímax de la mayor de las angustias, el llanto desbordando el instrumento. Tangazo.

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