Nos preparamos.
En las penumbras, piernitas chuecas pero fuertes sostienen a su compañero de teclas.
Bandoneón, alma hecha instrumento.
Fueye que refunfuña en el intento de dar con las notas exactas. Lento. Prueba. Error y acierto y ¡de pronto! Ella. Tan hermosa.
Un antes y un después en quien los oiga, a él tocando, a ella siendo. El cénit de una tragedia, el clímax de la mayor de las angustias, el llanto desbordando el instrumento. Tangazo.
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