Cielo. No sos nunca el mismo. Cielo. Tampoco soy la misma. Hoy te miro diferente que días pasados. Te miro más profundo porque no sos sólo cielo. Sos una puerta a mi misma, a pensar y pensarte como un lienzo que ya fue pintado por alguien antes que cualquiera llegase. Antes. Si. Mucho. Y con tanta paciencia te habrá pintado, verás, que hay días que ciertamente parecés impoluto. A veces pienso si no será que se me calma el alma y entonces puedo verte en tu transparencia. No sé, ¿sabés?
No hay comentarios:
Publicar un comentario