viernes, septiembre 04, 2015
Hace un año era la fila, la espera, la garúa liviana y constante convirtiéndose en delicados cristalitos sobre el pelo. Finalmente verte, imaginarte dormido. Tus ojos- que siempre tuvieron esa tristeza que me intrigaba- cerrados a la eternidad. Hacía tiempo habías callado pero uno es terco con las cosas que quiere y así esperábamos. Recuerdo una tarde manejando, prender la radio y escucharte en un recital, no te habías ido, ahí estabas, profundo, inundando todo con tu voz. Y acá estás, hoy, poniendo como siempre momentos de mi vida en palabras y canción, ritmo y melodía. Me elevás hasta reir para enterrarme luego, con Raíz, con Zoom... Estás tan atado a cosas que amo...
Y fue dar la vuelta, rodearte con la mirada, intentar contener las lágrimas y llorarte amargamente por todo lo mucho más que podrías haber sido.
Por todo lo que significás, desde este humilde lugar te recuerdo, con respeto, un poco de tristeza y otro tanto de alegría y admiración.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ahí estábamos, para verlo emprender su viaje, sólo. Nos dejó tanto...
ResponderEliminar