jueves, agosto 28, 2014

malnochera

Escuchó ruidos. Sabía qué era. Miró el celular. La pantalla llovía como tele vieja. Afuera también llovía pero ni se había percatado de aquello. Era él. Con pelo azul. Era él con sus ojos que eran grandes agujeros negros. Canela lo presentía. Cruzó la puerta del living. Miró hacia su derecha; la parcialmente iluminada cocina. De allí salió esa forma- tenía ahora la cara de su hermano. Hablaba, hacía todo como él. Pero no era él. El miedo la invadió. ¿Cómo reconoceral de verdad? Amanda había dicho que la noche anterior escuchaba ruidos raros. (Había estado inmiscuido entre las ropas sucias desde hacía más de un día) Canela corrió hasta su cuarto y en un acto d regresión a la infancia se tapó íntegra con la frazada. Miró su celular una vez más. Al intuir que la pantalla le devolvería esa imagen lo apartó de sí y, resignándose, lo colocó sobre la mesita de luz. Luego despertó. Desertó sus pensamientos. El celular no estaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario