lunes, febrero 17, 2014

castoriádica

Y se detuvo el mundo. Canela corrió hacia la raja. Con estupor observó la niebla. A lo lejos, una pálida luz de alumbrado público reía (¡¿reìa?!), unos violines le aguijoneaban los tímpanos (¿de dónde venían? el cielo brillaba en cada tono agudo) musicalizando la situación, dejando lugar a esa f...

Despertó.
Volvió a ser todo lo que no era.



3 comentarios:

  1. Qué lástima ver esto tan calmo! Igual es entendible la falta de tiempo con tantos kilómetros por recorrer.
    Se te extraña. Y mucho.
    Por cierto “usted se ha ido a Paris, yo me quede con el departamento de la calle Suipacha (…)”.
    Siempre él con alguna frase para recordar(te).

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