Y se detuvo el mundo.
Canela corrió hacia la raja.
Con estupor observó la niebla. A lo lejos, una pálida luz de alumbrado público reía (¡¿reìa?!), unos violines le aguijoneaban los tímpanos (¿de dónde venían? el cielo brillaba en cada tono agudo) musicalizando la situación, dejando lugar a esa f...
Despertó.
Volvió a ser todo lo que no era.
Qué lástima ver esto tan calmo! Igual es entendible la falta de tiempo con tantos kilómetros por recorrer.
ResponderEliminarSe te extraña. Y mucho.
Por cierto “usted se ha ido a Paris, yo me quede con el departamento de la calle Suipacha (…)”.
Siempre él con alguna frase para recordar(te).
todo lindo él♥
ResponderEliminartodo lindo él♥
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