miércoles, septiembre 19, 2012

Pliegues

Es curiosa la dimensión que toman los pliegues de las sábanas cuando uno se halla inmerso entre ellos. Visto desde lejos, no tan lejos, qué se yo, parado al lado de la cama previo a irte a dormir, por ejemplo, no parecen tan importantes. El colchón, enfundado en suavecitas telas me llama y acudo sin ejercer el menor esfuerzo (¡Qué lindo es dormir!).
 Noche, ¿madrugada?, sed. Clarea ¨Deben ser como las 5 y pico entonces¨)
Miro: un desierto algodón me rodea creando indescifrables formas al ritmo de mis movimientos aletargados. Me sonrío, sola, anochecida, y a medida que cambio de posición, trato de ¨ver¨ las sorpresas que me deparan los ahora-interesantemente-desconocidos-tejidos.

¡Quieta Canela! ¿No ves acaso? Ahí, sí sí, pegadito a tu ojo izquierdo. Tenés que forzar un poco la mirada hacia fuera de cuadro, no seas perezosa. ¿Los ves? Un túnel metido en otro túnel, metido en otro túnel y en otro y en otro, eso otro en el último allá a lo lejos, arriba, (¨Arriba, Canela, fijate: es el cielo¨)
Los túneles se pierden. Un tren entra por el primero de todos.
 Canela objeta: ¨Pasa bien por el primer hueco (¡Túnel se dice!) pero los demás se van achicando cada vez más...¨ 
¿A qué estación irá? ¿Podrá llegar? ¿Pueden hacerse más chiquitos los trenes que viajan por pliegues sabaniles? Madrugada, sed, cama.

1 comentario:

  1. nada que decir, es un flash genial. amí también me gusta mirar los pliegues de la sábana jajja

    ResponderEliminar